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Procedimientos de insolvencia en España - Le apoyamos en el camino hacia un nuevo comienzo

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Los procedimientos de insolvencia suponen un gran reto, tanto desde el punto de vista empresarial como privado. Para poder gestionar el procedimiento de la forma menos complicada posible y que nada se interponga en el camino hacia un nuevo comienzo, le apoyamos en cada fase del procedimiento de insolvencia con nuestro asesoramiento jurídico.

¿Qué tipos de procedimientos de insolvencia existen?

En primer lugar, hay que distinguir entre insolvencia privada e insolvencia empresarial. Sin embargo, esta diferencia sólo tiene un efecto limitado en el curso del procedimiento. Como empresario, está sujeto a una mayor obligación de documentación y, además de los documentos generales, debe presentar otros documentos como los estados financieros anuales y los informes de gestión y auditoría de los tres últimos años.

La distinción entre procedimiento de insolvencia voluntario y necesario es mucho más grave. Los procedimientos de insolvencia voluntaria son los iniciados por el propio deudor. En este caso, se trata de presentar los documentos necesarios para que el tribunal determine la insolvencia. Los procedimientos de insolvencia necesarios son los iniciados por otra parte (por ejemplo, un acreedor). En tal caso, el procedimiento es mucho más complejo, ya que se trata de permitir al deudor negar la insolvencia y evitar así el procedimiento de insolvencia.

¿Cómo funciona el procedimiento de insolvencia?

El procedimiento de insolvencia se divide en tres fases. La primera, denominada fase de determinación, comienza con la solicitud de insolvencia. En esta fase, se trata de presentar los documentos necesarios para que el tribunal declare la insolvencia mediante un auto. A continuación, se pasa a la segunda fase, la llamada fase conjunta, en la que se determinan la masa de la insolvencia y el pasivo. En la tercera fase, la llamada fase de disolución, la situación de insolvencia se resuelve bien mediante el consentimiento y cumplimiento de un convenio con los acreedores, bien mediante la liquidación de los bienes del deudor.

¿Qué pasos hay que dar para solicitar la insolvencia?

Para iniciar un procedimiento de insolvencia voluntaria debe presentarse una solicitud ante el tribunal competente. Los tribunales de comercio son competentes para los procedimientos de insolvencia, independientemente de que el solicitante sea un empresario o un particular.

El tribunal debe recibir la solicitud a su debido tiempo. El plazo de solicitud está regulado por ley y es de dos meses a partir de la fecha en que se conoce la insolvencia.

fuera o debiera haber sido conocido. Este plazo fue suspendido temporalmente por la normativa especial y transitoria promulgada por el Parlamento español en el contexto de la pandemia del Covid 19. Entre tanto, sin embargo, las disposiciones transitorias han expirado, por lo que se aplica el plazo de dos meses.

La solicitud de insolvencia debe presentarla un abogado según un modelo de abogado y firmarla tanto el deudor como el abogado. La solicitud debe ir acompañada de los documentos necesarios para demostrar la existencia de insolvencia. La ley prescribe qué documentos deben incluirse. Entre ellos figuran un informe sobre la evolución económica y jurídica del deudor (especialmente en los tres últimos años), un inventario de activos y una lista de acreedores y pasivos.

¿Cómo continúa el procedimiento una vez presentada la solicitud?

Una vez presentada la solicitud, la ley prevé un plazo de dos días para que el tribunal la examine y, en su caso, abra el procedimiento de insolvencia mediante un auto.

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