A principios de diciembre, el Parlamento español decidió por mayoría que los animales de compañía ya no serán clasificados como objetos ante el legislador, sino como miembros de la familia. Esto significa que también recibirán un trato jurídico diferente al anterior, por ejemplo en caso de divorcio. Entonces los jueces tendrán que decidir quién se hará cargo de la mascota y si debe haber un horario de visitas.
Alrededor del 40 por ciento de los hogares españoles tiene al menos un animal de compañía. Hasta ahora, se consideraban bienes muebles ante la ley y simplemente podían transmitirse como bienes muebles.



